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Feriado largo
Hace poco rato salí a correr, y en todas partes y de todas las casa sale olor a pino de empanadas. La mayoría de las casas están embanderadas, los niños está elevando volantines. Se nota ambiente de fiesta en la ciudad. Ojalá que esta fiesta del Bicentenario sea una feliz ocasión para reencontrarse con la familia y los amigos, sin excesos.
Es por esta razón que aplaudo lo señalado por la Inspección del Trabajo, en el sentido de sancionar a aquellas empresas o comercios que hagan trabajar a su gente durante estos días feriados. El estar con la familia, los amigos, la pareja, y divertirse es algo que no tiene precio. Ningún empresario, con todo el dinero del mundo podrá jamás reemplazar esos momentos.
Sé que se van a quejar de los millones de dólares en pérdidas, pero no sólo de dinero vive el hombre. Hay cosas más grandes, más trascendentes que un poco de dinero. Pensar de otra manera es egoísmo puro. El hombre no es una máquina, es un ser que en si mismo es un fin y no un medio. Bien por la Inspección del trabajo que fiscalice… pero también los fiscalizadores deben descansar. También ellos son trabajadores ¿o no?
Empresa de Ferrocarriles del Estado llegó a su “estación terminal”
Ferrocarriles del Estado pasó de ser una empresa que transportaba carga (de pasajeros y mercancías) a ser ella misma una carga para el Estado. La inmensa deuda que tiene ferrocarriles y las más aún grandes pérdidas no dejan lugar a duda que esta empresa llegó a su estación terminal. Chile, por su geografía, con ciudades separadas y no muy pobladas, no da muchas oportunidades al transporte de pasajeros por trenes. Los buses interprovinciales llevan la delantera en esta carrera, que hizo perder al ferrocarril el reinado de los medios de transportes terrestres, reinado que perdió paulatinamente desde la década de los 60 del siglo pasado.
Lamentablemente, la actual masa de pasajeros que recibe ferrocarriles para sus viajes de largo recorrido no da ni por lejos los recursos necesarios para cubrir su sideral déficits. es como tratar de vaciar el mar con un dedal. Una solución sería achicar la empresa y conservar los recorridos cortos, que si son más rentables, crear más servicios locales en ciudades relativamente cercanas en regiones, y eliminar el servicio interurbano de largo recorrido. Si no se hace pronto, este tren imparable, cargado de deudas y pérdidas, terminará por arrollar el bolsillo de todos los chilenos.
