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Escándalos de pederastia en la Iglesia Católica y el masivo éxodo de fieles

Nuevamente vuelve a tomar fuerza en los medios los escándalos de pederastia protagonizados por sacerdotes católicos. Pero esta vez no es el escándalo en sí lo que ha causado más revuelo, sino el conocer el encubrimiento generalizado por parte de las autoridades eclesiásticas a estos abusos en sus respectivas diócesis.

Sobre este asunto – que no es nuevo – hay que hacer algunas precisiones, pues, primero estos escándalos no son nuevos en la iglesia y desde hace ya algunos años que se vienen produciendo o mejor dicho, conociéndose en la opinión pública, y segundo, este encubrimiento de dichos escándalos ha sido una constante.

Pero la Iglesia, lamentablemente, acusa que estos encubrimientos constituyen un ataque en su contra, es decir, no reconocieron en un primer momento la existencia de tales hechos, sino que los atribuyeron a una orquestada campaña internacional de desprestigio. Lamentablemente, con esta actitud poco acertada, los únicos que se ven afectados en su imagen es la propia Iglesia Católica, pues queda patente que “tratan de encubrir los encubrimientos”. Para mayor abundamiento, la máxima autoridad de dicha iglesia aparece directamente vinculado a un caso de un sacerdote norteamericano que no fue expulsado de la iglesia ni cesado en su servicio sacerdotal.

Finalmente, cuando ya no pudieron seguir tapando el sol con un dedo, ante la evidencia presentada y constituida por una carta del propio Joseph Ratzinger del año 1985, el Vaticano terminó reconociendo la existencia de tal encubrimiento.

Esta actitud no me sorprende en la Iglesia Católica, pues desde hace años, siglos, que vienen haciendo lo mismo. ya pasó con Galileo en el siglo XVII, cuando fue obligado a retractarse, aun pese a la evidencia científica que lo respaldaba, para luego, siglos después, terminar reconociendo que él tenía la razón.

Esta actitud de la Iglesia de tratar de ocultar bajo la alfombra sus miserias y de no dar la cara ante el mundo ni ante las víctimas de los sacerdotes pedófilos, de manera institucionalizada, es muy distante de las enseñanzas de Jesucristo y de su evangelio. la gente, que no es ingenua, percibe esto, y se siente cada vez más alejada de esta iglesia, aun cuando muchos se siguen declarando creyentes y más aún católicos, pero no comparten las directrices fijadas por sus líderes religiosos y muchos de ellos declaran que “siguen creyendo en Dios pero no en los curas.”

A la postre, estas actitudes terminaran por significar un masivo éxodo de personas de la Iglesia Católica hacia comunidades religiosas más acogedoras y abiertas o simplemente en abandonar las prácticas religiosas. Tampoco respecto a esto último la Iglesia ha tenido una autocrítica, sino que por el contrario, culpa a muchos movimientos espirituales de la merma en sus fieles, calificándolos de sectas o de herejías, pero no mira el trasfondo de porqué la gente abandona su iglesia, no se dan cuenta que sus actitudes, sus pesadas estructuras, su falta de honestidad, y el no vivir de acuerdo a las propias normas que predican son las que han generado esta masiva decepción y posterior abandono de muchos católicos que ya no se identifican con la Iglesia Católica.

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