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La corrupción viaja en trenes y aviones

Otro escándalo de corrupción afecta a las Fuerzas Armadas. Esta vez se trata de la compra de aviones Mirage hecha a Bélgica el año 1994, por la que supuestamente, el Comandante enfile2007919205221sb7 Jefe de la Fuerza Aérea de Chile recibió cuantiosos pagos por concepto de coimas para adquirir esas naves, que en Bélgica no eran más que basura de la que querían deshacerse. ¿Le suena conocido esto?. Hace un par de años atrás se destapó un escándalo similar en EFE, por la compra de trenes usados a RENFE – la empresa de Ferrocarriles Española-, cuando por un monto inferior podrían haberse comprado trenes nuevos en Francia. El Presidente de EFE también recibió en esa oportunidad pagos por conceptos de coimas, hechos que se investigan en los tribunales.

Estas cosas suceden, básicamente, porque estas compras no son transparentes, se hacen en las tinieblas, con gente haciendo lobby, más aún cuando se trata de compras tasadas en millones de dólares, los oferentes no escatiman esfuerzo en hacerse comprar estos equipos, incluyendo el soborno y la coima para lograr sus objetivos. Por otra parte, este país, en los últimos tiempos, se ha especializado en comprar trastos viejos que desechan países desarrollados, bajo la escusa que sale más barato. Sin embargo, esto no es tan así. Todas estos equipos llevaban años funcionando, lo que produce un desgaste natural en las partes y piezas, que no puede 252877032_829cb73e80ser subsanado del todo por muchos reacondicionamientos mecánicos que se les hagan. Es como cuando usted compra un automóvil de segunda mano, casi siempre traen problemas que sólo el tiempo irá revelando. Y lo más penoso de esta situación, es que estos organismos tenían la oportunidad de adquirir estas armas y trenes nuevos y escogieron los usados, incluso, a menor precio, por lo menos en el caso de los trenes. sin embargo, la corrupción, la coima, el compadrazgo se impuso, y una vez más, los chilenos, pagamos estas malas decisiones con nuestros impuestos, mientras otros, descaradamente, se llenan los bolsillos con dineros mal habidos.

Empresa de Ferrocarriles del Estado llegó a su “estación terminal”

Ferrocarriles del Estado pasó de ser una empresa que transportaba carga (de pasajeros y mercancías) a ser ella misma una carga para el Estado. La inmensa deuda que tiene ferrocarriles y las más aún grandes pérdidas no dejan lugar a duda que esta empresa llegó a su estación terminal. Chile, por su geografía, con ciudades separadas y no muy pobladas,  no da muchas oportunidades al transporte de pasajeros por trenes. Los buses interprovinciales llevan la delantera en esta carrera, que hizo perder al ferrocarril el reinado de los medios de transportes terrestres, reinado que perdió paulatinamente desde la década de los 60 del siglo pasado.

Lamentablemente, la actual masa de pasajeros que recibe ferrocarriles para sus viajes de largo recorrido no da ni por lejos los recursos necesarios para cubrir su sideral déficits. es como tratar de vaciar el mar con un dedal.  Una solución sería achicar la empresa y conservar los recorridos cortos, que si son más rentables, crear más servicios locales en ciudades relativamente cercanas en regiones, y eliminar el servicio interurbano de largo recorrido. Si no se hace pronto, este tren imparable, cargado de deudas y pérdidas, terminará por arrollar el bolsillo de todos los chilenos.

Desgaste y alternancia en el poder

banda_presidencial Cuando un partido o coalición recién llega al poder, el ímpetu de cambios, el entusiasmo inicial, la innovación y las ganas de hacer bien las cosas, parecen ser la marca distintiva. Pero cuando una coalición o partido lleva años en el poder, otra es la realidad. El entusiasmo inicial se ha acabado, ya no les interesa innovar, y el cambio se ve lejano, porque nada nuevo pueden ofrecer si llevan tantos años en el poder. La corrupción comienza a instalarse, al copar el aparato estatal de partidarios, amigos, compadres y parientes, y amigos de los amigos… Las personas más eficientes son desplazadas por personas con vínculos sociales con los que designan el cargo, es decir, el “pituto” se instala. A este partido o coalición con años en el poder, le aterra la idea de perderlo, no porque ya no pueda seguir “haciendo más” por el país, sino porque una nueva administración dejaría a muchos amigos, parientes, compadres y amigos de los amigos sin trabajo. Ni que decir: se destaparían todos los actos de corrupción eficientemente tapados. Eso es precisamente lo que sucede con la Concertación de partidos por la Democracia, en Chile. Tienen miedo de perder el poder por todas las razones más arriba expuestas y otras más. Están agotados, y prueba de ello es que no tengan rostros nuevos que ofrecer a la ciudadanía para las próximas elecciones, sino que repiten el mismo set de caras. ¿Que nuevo pueden ofrecer a la ciudadanía en materia de combate a la delincuencia, si ya tuvieron 20 años para hacerlo? ¿ O en salud? ¿ Mejoraran la calidad y dignidad de las viviendas si les damos otros cuatro años más?. Sinceramente no lo creo. Y no es que yo sea partidario de la otra alternativa que es la Alianza por Chile, que me merece muchas críticas, pero de lo que si soy partidario es de la alternancia en el poder. Sólo así se asegura que los cargos públicos no se conviertan en pagadores de favores políticos, los partidos gobernantes se acostumbran a trabajar con las personas más eficientes, sin mirar su color político, decrece la incertidumbre laboral en los funcionarios de la administración, la corrupción decrece porque un nuevo partido en el poder trae controles sobre la administración anterior, y eso ya es un disuasivo. Por otro lado, si las grandes políticas públicas y los grandes consensos se han convertido ya en políticas y consensos de Estado, un cambio del partido gobernante no trae necesariamente un borrón y cuenta nueva, sino continuidad, con rostros y sabores nuevos. ¿Está Chile maduro para esto?

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