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Actualidad local
La fragilidad humana
El sufrimiento luego de este terremoto ha sido por partida múltiple: Primero, el sismo en sí destruye todo, provocando naturalmente angustia y desesperación en la población. Los servicios básicos se cortan, y nuevamente volvemos de golpe 100 o 150 años atrás, lejos de la comodidad de presionar un botón para iluminar una habitación, o de teclear algo que viaja a la velocidad del pensamiento, o de girar una llave para sacar agua. De golpe volvemos a las velas, a los recipientes que se llenan con el vital líquido en una fuente de abastecimiento común, y el computador que ya no funciona cede frente a la obsoleta radio (a pilas) como medio de información. Nuestro sentimiento de soledad y desamparo va creciendo con las horas. Llega la noche, más oscura que todas, iluminada con una luna que se ve más blanca que de costumbre, y que lejos de tranquilizar, atemoriza, y nos damos cuenta de la miseria humana, pasamos de creernos dioses a volvernos nada. Una vez más la naturaleza ha puesto de rodillas al ser humano y nos ha mostrado cuan frágiles somos.
La noche avanza y nuestros temores también. Corren por las calles como regueros de pólvora los rumores que no hacen sino confirmar que la pesadilla está recién comenzando: se acercan bandas de saqueadores. Doble razón para no dormir en las noches que se hacen eternas. El temor a las réplicas del terremoto y el temor a ver perdido lo que queda de nuestras pertenencias tras el sismo.
La angustia crece al saber noticias de otros lugares, la ruina y devastación son más grandes de lo que creíamos, y siempre habrá alguien que estará peor que nosotros: ese es nuestro consuelo. De la angustia pasamos a un sentimiento de gratitud por haber salidos ilesos de esta. Operan las conversiones instantáneas al cristianismo y damos gracias a Dios.
Son estas catástrofes las que muestran las dos caras más profundas del ser humano, la de la solidaridad y la de un instinto depredador. Es así como vecinos que apenas se saludaban ahora se hablan y se socorren, y como otra gente, ora por desesperación por obtener víveres, ora por sinvergüenzura comienzan a saquear los negocios y casas desamparadas.
Esta es una historia que esta escrita desde siempre. No es la primera vez que sucede en un país llamado Chile ni tampoco en el mundo. Ya ha ocurrido innumerables veces en el pasado y seguirá ocurriendo en el futuro. Las catástrofes desnudan al ser humano física y espiritualmente y lo muestran tal como es, y nos pueden mostrar su entereza y dignidad así como todas sus miserias.
Los chilenos: el pueblo más terco del mundo
Chile es uno de los países más sísmicos del mundo. Cada 20 o 25 años el país sufre un terremoto devastador que destruye lo que los chilenos construyen con esfuerzo y esmero. El país cae, y los chilenos lo reconstruyen una y otra vez. Así ha sido desde los tiempos de la conquista, cuando las nacientes ciudades eran devastadas ora por los terremotos ora por los nativos en guerra contra el conquistador. Los terremotos han sabido forjar con destrucción, muerte y sufrimiento el carácter del chileno, han pasado a ser parte de nuestra identidad nacional, como lo pueden ser la cueca y las empanadas.
Tercamente, este pueblo levanta una y otra vez lo que la naturaleza derriba en pocos segundos. Esta ha sido la constante en la historia de Chile, con un pueblo que ha sufrido pocas guerras pero a cambio ha sufrido constantemente el embate de las fuerzas de la naturaleza.
Basta con revisar la historia de la mayoría de las ciudades chilenas y nos encontraremos con que han sido fundadas más de una vez, incluso trasladadas de un sitio a otro. Mi ciudad, Chillán, ha sido fundada cuatro veces y trasladada en dos ocasiones (1751 y 1835) producto de su destrucción por sendos terremotos.
Este terremoto del 27 de febrero pasado será uno más de la larga lista de sismos que le precedieron y que destruyeron el país. Será uno más de los que vendrán en los años, décadas y siglos por venir. Y será esta una de las tantas veces que nos levantaremos luego de la catástrofe, de la misma manera en que ya lo han hecho nuestros ancestros en similares situaciones. Todos los chilenos de hoy somos descendientes de gente que ha sobrevivido a algún terremoto. En las estadísticas, un chileno con una vida de duración promedio vivirá (o mejor dicho sobrevivirá) a lo menos a dos terremotos.
La historia se hará cargo, como ya lo ha hecho, de registrar estos episodios, y los chilenos sabemos que ese es el precio que hay que pagar por vivir en esta larga y angosta franja de tierra.
La corrupción viaja en trenes y aviones
Otro escándalo de corrupción afecta a las Fuerzas Armadas. Esta vez se trata de la compra de aviones Mirage hecha a Bélgica el año 1994, por la que supuestamente, el Comandante en
Jefe de la Fuerza Aérea de Chile recibió cuantiosos pagos por concepto de coimas para adquirir esas naves, que en Bélgica no eran más que basura de la que querían deshacerse. ¿Le suena conocido esto?. Hace un par de años atrás se destapó un escándalo similar en EFE, por la compra de trenes usados a RENFE – la empresa de Ferrocarriles Española-, cuando por un monto inferior podrían haberse comprado trenes nuevos en Francia. El Presidente de EFE también recibió en esa oportunidad pagos por conceptos de coimas, hechos que se investigan en los tribunales.
Estas cosas suceden, básicamente, porque estas compras no son transparentes, se hacen en las tinieblas, con gente haciendo lobby, más aún cuando se trata de compras tasadas en millones de dólares, los oferentes no escatiman esfuerzo en hacerse comprar estos equipos, incluyendo el soborno y la coima para lograr sus objetivos. Por otra parte, este país, en los últimos tiempos, se ha especializado en comprar trastos viejos que desechan países desarrollados, bajo la escusa que sale más barato. Sin embargo, esto no es tan así. Todas estos equipos llevaban años funcionando, lo que produce un desgaste natural en las partes y piezas, que no puede
ser subsanado del todo por muchos reacondicionamientos mecánicos que se les hagan. Es como cuando usted compra un automóvil de segunda mano, casi siempre traen problemas que sólo el tiempo irá revelando. Y lo más penoso de esta situación, es que estos organismos tenían la oportunidad de adquirir estas armas y trenes nuevos y escogieron los usados, incluso, a menor precio, por lo menos en el caso de los trenes. sin embargo, la corrupción, la coima, el compadrazgo se impuso, y una vez más, los chilenos, pagamos estas malas decisiones con nuestros impuestos, mientras otros, descaradamente, se llenan los bolsillos con dineros mal habidos.
Iglesia San Francisco necesita ayuda urgente
La Iglesia San Francisco de Chillán, es una obra arquitectónica emblemática de nuestra ciudad. Nunca fue concluida y sufrió severos daños con motivo del terremoto de 24 de enero de 1939, que destruyó su techo, y su cúpula. Quizá los chillanejos más antiguos recuerden que gracias a una noria existente en la parroquia fue como se pudo surtir de agua a la ciudad destruída por la catástrofe, ya que el terremoto destruyó todas o casi todas las tuberías de agua existentes. Fue así como esta parroquia de San Francisco, ayudó a los afligidos chillanejos, proporcionándoles el vital elemento. Pero la memoria es frágil. Pues bien, ahora este templo, que alberga un tesoro cultural y patrimonial invaluable, necesita de la urgente ayuda de los chillanejos. Es evidente para quienes asisten a misa a este templo en días de lluvias, las muchas filtraciones y goteras que caen del techo. Se ha hecho una campaña, pero la respuesta ha sido tibia. Ni las autoridades ni los empresarios han querido colaborar, y sólo a lo más han prometido estudios, proyectos, pero nada concreto. Ha sido gracias a la respuesta de los mismos feligreses la que ha salvado esta campaña de no ser calificada de fracaso. Se necesita dinero, mucho dinero, para cambiar la techumbre, y así salvar al patrimonio cultural, arquitectónico y religioso que este templo alberga. Todo aporte vale.
Ciudad fea y sucia: El rostro de Chillán para el mundial femenino
No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, dice un refrán. Pues bien, queda poco tiempo para que comience el Mundial Femenino, una de cuyas sedes es la ciudad de Chillán. Pese a que quedan pocas semanas, el rostro de esta ciudad no ofrecerá nada bueno para el visitante, tanto extranjero como nacional. ¿Que tenemos para ofrecer? Basura acumulada en las esquinas, perros vagos y sus excrementos por todas partes, calles llenas de hoyos, veredas en mal estado, señalética inadecuada o inexistente, nauseabundos olores de las chancherías, mala iluminación en las calles que invita a la delincuencia. Ahora bien, ¿qué han hecho nuestras autoridades al respecto? Muy poco o nada. Lo primero que debieron hacer es haber permitido la construcción del nuevo estadio en otro lugar, más abierto, más susceptible de hermoseamiento, pero eligieron construir donde estaba el antiguo estadio, en una calle angosta, oscura, que no ofrece ningún atractivo para nadie, incluso con carencia de semáforos en sus esquinas más importantes. Me da vergüenza como chillanense la falta de criterio, de sentido común de nuestras autoridades, especialmente las municipales. Creo que ha sido una irresponsabilidad de su parte proponer a Chillán en las actuales condiciones como sede de un evento deportivo de magnitud planetaria. Es una pésima vitrina la que están ofreciendo, y en estos pocos meses que quedan para que comience el evento deportivo, las autoridades están más preocupadas de llenar las calles de basura electoral, que de limpiarlas de la basura ya existente. No me da más que pensar que lo único que hace nuestro señor alcalde es calentar su sillón alcaldicio, esperando entregar su cargo a su sucesor (Que creo que no aportará nada nuevo, seguiremos revolcándonos en la misma mierda de siempre) y poder irse a su casa, disfrutando de su sueldo vitalicio. Es una lástima para Chillán, que por la inoperancia e incompetencia de sus autoridades pierda una oportunidad, quizá irrepetible, de mostrarse como una ciudad amable, bella y agradable para sus visitantes.
