Voy a dedicarme a otro tema, aparte del terremoto del 27 de febrero pasado, pero a propósito de él, he visto en los medios de comunicación como curas católicos claman a los vientos que esto es una señal de Dios para castigar a la humanidad. Y no sólo curas de Chile, sino de otros países, el último fue el cardenal boliviano.
Desde que el mundo existe han existido terremotos y otras catástrofes, aún antes que se creara o inventara a la Santa Iglesia Católica Romana. Me parece que esto es de una alcahuetería sin nombre, hacer creer a la gente que si no se convierten hacia lo que ellos dicen que es lo correcto, es que seguirán recibiendo castigos. ¿Con qué moral estos curas vienen a decirle a la gente que es lo bueno y lo malo?. Pues, con ninguno.
Ellos son tan humanos como todos nosotros, y se han autoarrogado la representación de un dios “perfecto”. Ante esto me queda la duda, si existe un dios perfecto ¿Necesita acaso de representantes? ¿O acaso el ser perfecto implica ser mudo e incapaz?. No, pues, un dios perfecto no necesita de papas, obispos, curas, monjas, y otras lindeses que se proclaman portadores de “una verdad y salvación”. Ahora los perlas se aprovechan de las catástrofes para aterrorizar a la gente con que vienen más desgracias y con anuncios apocalípticos que desde hace 2000 años vienen proclamando. Me gustaría haberlos escuchado con la misma fuerza condenar los abusos sexuales contra niños que por años y años y a lo largo de todo el mundo cometieron curas, y que el Vaticano y sus anquilosado aparato de poder trató de ocultar de manera vehemente, hasta que ya no pudo tapar más el sol con un dedo, y esta iglesia “de Cristo” recibió la más grande reprobación de toda persona del mundo que se precie de decente. Recién, y gracias a eso, es que vimos al Papa pidiendo perdón. Si esto no se hubiera destapado gracias a los medios de comunicación y su mayor independencia, pues ahí queda este asunto. Basta ver como por años se tapó el caso del cura pederasta y degenerado de Marcial Maciel, quien murió acostadito en su cama con sanciones más bien simbólicas que efectivas y protegido y defendido a ultranza por sus partidarios y cómplices de cucurucho y sotana.
Ante esto, ¿Qué es más inmoral: tomar anticonceptivos o abusar de un niñito por años? ese es el dilema de una iglesia podrida en la hipocresía. Ven la “paja en el ojo ajeno, cuando ellos tienen una viga en el suyo”. Son como ”sepulcros blanqueados que dentro está lleno de podredumbre y de toda inmundicia”. Y esto último no lo digo yo, sino aquel hombre (proclamado Dios desde el Concilio de Nicea) al que dicen seguir cuando atacaba a los fariseos en su época. ¿Qué les diría a estos curas que dicen ser sus seguidores si viviera en esta época? Quizá les diría algo más fuerte que sólo “sepulcros blanqueados”.
¿Acaso estos curas no leen el evangelio, cuando su propio maestro dijo “Dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios? Porqué entonces esta obsesión con los temas de control de la natalidad y con la composición de la familia, presionando a políticos que deben aprobar estas leyes para que las voten de acuerdo a sus postulados, pasando por encima de la abrumadora voluntad de la gente que cree que en estos temas deben primar los criterios personales antes que los dictados de una autoridad religiosa. Este ha sido el caballito de batalla de los curas y de la iglesia. La sexualidad humana ha sido su obsesión en los últimos tiempos, entrometiéndose en las casa y aún en las camas de católicos y no católicos, cuando estos mismos curas son unos autocastrados que muy poco deben saber de sexualidad, pues han renunciado a ella. Mal por ellos, no saben lo que se pierden. Por eso mismo, no se metan en lo que no saben.
Generalmente no opino acerca de las creencias de las personas, pero pido y exijo lo mismo para mí, y así como estos curas tratan de reglar mi forma de vida procurando la modificación o no aprobación de ciertas leyes que para mi significan perfeccionar mi libertad, con mayor razón me siento con derecho a opinar y exponer todas sus miserias e hipocresía, y lo seguiré haciendo. No se metan con la voluntad de las personas no católicas. Pueden hablar lo que quieran dentro de las cuatro paredes de su templo y desde su púlpito y hacia sus fieles, pero no se metan con los que no lo son.
Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, y si no entienden su propio evangelio esta frase dice lo mismo: “Pastelero a tus pásteles, zapatero a tus zapatos”.
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BUENA MON AMI…….BISBIS A TODO LO QUE DIJISTE DE LOS CURAS Y DE LA I. CATOLICA ¡SON UNOS HIPOCRITAS!