Hace tiempo que no escribía en mi blog. Lo tenía medio botado desde hace unos meses. Aprovecho este reencuentro para comentar algunas cosillas que han estado sucediendo últimamente:
Discurso presidencial
Una verdadera lata ver como ciertos parlamentarios, olvidando su condición de honorables invitan a gente para que desde las tribunas del edificio del Congreso Nacional griten e insulten al Presidente de la República. Más allá de las legítimas diferencias que puedan tener los distintos grupos políticos que están representados en el Congreso Nacional, está el respeto por las tradiciones republicanas, como es el discurso anual del Presidente ante el Congreso Pleno, que se trata de una rendición de cuentas, más que de una exposición de promesas como muchos creen. Es una pena que se haya faltado el respeto al Presidente de la República, y lo digo refiriéndome a la institución, y no a la persona que temporalmente desempeña ese papel. No había para qué interrumpirlo e insultarlo, eso lo pueden hacer en otros días y horarios…
Manifestantes violentos
Rabia me dio ver las imágenes de un carabinero siendo golpeado por una turba de manifestantes encapuchados, a propósito de Hidroaysén. Más rabia me da escuchar a gente ligada a la izquierda defender el derecho a manifestarse en esas condiciones. Creo que nada justifica la violencia, ni la más noble de las causas, como puede ser la defensa del medio ambiente.
Lamentablemente en Chile estos hechos delictuales – no son otra cosa – van a quedar impunes gracias al criterio excesivamente garantista que tienen nuestros jueces, quienes dejan pasar estas cosas o simplemente se los toman a la ligera, sin aplicar el castigo como es debido. No sacan nada con averiguar quienes fueron los encapuchados que golpearon a este carabinero, pero si quieren saber o aproximarse a dichas identidades, podrían empezar por buscar en la sede del Partido Comunista, quizá ellos tengan información de quienes son estas personas, aunque dudo que la entreguen…
Hidroaysen
Hay un dicho que dice que para freír un huevo hay que quebrar su cáscara. Esto lo podemos aplicar al problema energético que tiene Chile. Lamentablemente necesitamos energía – y mucha – para sostener el desarrollo del país. Hay muchos que reclaman por los ríos que serán represados, sosteniendo que es mejor recurrir a fuentes energéticas alternativas. Estoy seguro que si así fuera, volverían los reclamos por una u otra causa. Veamos: Si construimos una central nuclear, el reclamo sería por los riesgos radiactivos y la contaminación de los deshechos nucleares que se generarían, aunque la energía nuclear, en cuanto a emisión, es de las más limpias que existen. Si optáramos por crear campos eólicos en el norte o en la Patagonia, necesitaríamos miles de molinos de vientos para generar la energía necesaria para el país, llenando cientos de hectáreas de terreno. No faltarían los que alegarían que dichos molinos “afean” el paisaje. Lo mismo ocurriría con los paneles solares. En definitiva, y especialmente en el caso de estas dos formas de producción energética, resultarían insuficientes y extremadamente caras. Eso es una realidad insoslayable. Se pone de ejemplo Europa, pero allá esta energía es subvencionada por el estado, cosa que acá no sucede, y tampoco es la fuente principal, toda vez que en Europa hay muchas plantas nucleares que son las que mayoritariamente aportan energía al sistema. Creo que Hidroaysén será el precio que deberemos pagar para obtener energía, y prefiero mil veces Hidroaysén a tener una treintena de centrales termoeléctricas que pudren los pulmones de la gente que habita cerca de ellas. Eso es un hecho innegable.
Pasando a otro aspecto de este problema de Hidroaysén y que dice relación con la forma en que el proyecto fue aprobado me parece mal que el ministro del Interior haya dado su opinión acerca del sentido que debía tomar la votación del proyecto. Aunque los seremis que debían votarla hayan actuado con total y absoluta independencia del poder central, siempre va a quedar la sensación que no se actuó con dicha independencia. La esposa del César debe serlo y parecerlo. Mejor que Hinzpeter se hubiese callado la boca, pero parece que está cayendo en los mismos vicios verbales de su jefe…
Ahora, me sorprende la actitud que ha tenido la Concertación en todo este asunto. En los años anteriores fueron varios los líderes de dicha coalición que hablaron a favor del proyecto Hidroaysén, incluido el señor Frei Ruíz- Tagle, pero ahora que vieron que la oposición a este proyecto genera algún rédito político, milagrosamente (por no decir hipócritamente) cambiaron su parecer y ahora son los paladines de la lucha contra el proyecto, todo ello, con tal de hacer quedar mal al gobierno ante la ciudadanía (esa es la pega de toda oposición). Todo esto, al final, no es más que un juego político donde está la gente de a pie de por medio, como verdaderos tontos útiles.
Hasta más vernos…
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